miércoles, 20 de junio de 2012


Artículos que debieron ser trabajados dentro del blog y del aula 

SI o NO a los celulares en la escuela...

 

 


El celular es todo un símbolo de esta época, en el caso de los adolescentes, estamos frente a la propia extensión de la mano, más precisamente del pulgar. En la escuela el celular parece ocupar el lugar de la gran interrupción. Lo más frecuente es la prohibición aunque bien sabemos que eso a veces aumenta la tentación por navegar la trampa y la transgresión. Podríamos suponer que las diferentes y creativas regulaciones están en sintonía con la diversidad de culturas institucionales, con la forma de organizar la vida en cada escuela y en sus aulas.

Sabiendo de la complejidad que significa sostener una clase con adolescentes en esta época es más que necesario regular el uso del celular acordando pautas que se ajusten a cada contexto, siempre sujetas a renegociaciones futuras.

El celular, aunque también las computadoras, y ni que hablar las netbooks alteran de manera importante el paisaje cotidiano de las escuelas. Es probable que algo de ello haya ocurrido con la calculadora en su momento, aunque sería más apropiado compararlo con el impacto y revolución que produjo el libro cuando entró en la escuela.

 EL FUTURO



¿Cómo se expresa esa relación? ¿Cómo podría caracterizar la concepción de la tecnología implícita en la imagen? ¿Qué rol le asigna el autor a las tecnologías en el proceso educativo? ¿Considera que esta concepción está actualmente vigente? ¿Qué datos del contexto le permiten afirmarlo?

Ésta imagen fue realizada en 1899 por el dibujante francés Jean-Marc Cotê cuando recibió el encargo de realizar una serie de postales humorísticas para conmemorar la llegada del siglo XX.

En la imagen vemos como imaginaba la escuela en el año 2000 donde los alumnos, sentados en sus pupitres y con unos enormes auriculares puestos, reciben, por medio de cables, el conocimiento encerrado en los libros que el profesor introduce en una especie de máquina trituradora, ayudado por otro alumno.

Hoy esta imagen nos puede resultar graciosa, pero no podemos negar que fué visionaria en su momento. Tengamos en cuenta que a fines del siglo XIX, Jean-Marc Cotê imaginó una forma de transformar la información, volcada en libros, para convertirla en impulsos que recorrieran cables o alambres que llegaran a los alumnos.

Con el espíritu de Cotê, pero en el siglo XXI, los invito a imaginar la escuela del futuro, pero para construirla a partir de este momento. Aplicando las nuevas tecnologías para el beneficio de todos, y tratando, dentro de nuestras posibilidades, de sortear las dificultades que nos encontramos a diario con el equipamiento. Porque no lo vamos a negar… los docentes argentinos tenemos que luchar… luchar… luchar… con las realidades de nuestras escuelas.

No hay comentarios:

Publicar un comentario